Cómo conseguir el equilibrio en nuestro presupuesto familiar/personal


Cómo conseguir el equilibrio en nuestro presupuesto familiar/personal

Dada la cantidad de gastos a los que tienen que hacer frente los hogares en la actualidad, elaborar un presupuesto familiar o personal es indispensable para garantizar la organización de los recursos que entran y salen del núcleo familiar. El objetivo es conseguir ese equilibrio que nos permita afrontar gastos no previstos y alcanzar esa autonomía que nos ayude a disfrutar de la vida olvidándonos de problemas económicos. ¿Cómo se puede alcanzar este equilibrio deseado?

Control de ingresos

¿Cuánto dinero entra en casa cada mes? ¿Qué ingresos extra hemos tenido durante determinado período de tiempo? ¿Qué perspectivas de ingresos existen para los próximos meses? El control de los ingresos presentes y futuros es clave para saber cuánto y dónde podemos invertir. Por ejemplo, si nuestro contrato de trabajo termina en tres meses es recomendable no seguir gastando al ritmo que lo hacemos en la actualidad.

Control de gastos

Es necesario elaborar un presupuesto mensual para tener localizados los gastos que debemos realizar. En este presupuesto se deben tener en cuenta tanto los gastos básicos de todos los meses, como los gastos excepcionales (bodas, averías en nuestro coche, matrículas escolares… etc).

Control de los excedentes

Suponiendo que si hemos comprendido que los gastos han de ser menores que los ingresos, ahora nos estaremos preguntando qué hacer con los excedentes. Cualquier directivo de una empresa exitosa le dirá que debe guardar parte de esos beneficios para futuras contingencias y considerar el resto, si lo hubiera, como beneficios. Es decir, salir airoso de un mes no quiere decir que podamos gastar todo lo que hayamos ahorrado.

Analizar y perfeccionar nuestro modelo

Una vez que hayamos elaborado varios presupuestos familiares quizá caigamos en la cuenta de que existen partidas que pueden ser reducidas. Debemos aprender a identificar aquellas partidas que pueden ser reducidas o eliminadas sin que ello repercuta en nuestra calidad de vida o sin que por ello dejemos de cubrir alguna de nuestras necesidades básicas.

Concienciar a los miembros del hogar

De poco sirve si una persona se afana en ahorrar si el resto de personas que componen el núcleo del hogar no arriman el hombro. Es decir,  toda la familia está sujeta al cumplimiento de los presupuestos familiares, los cuales pueden ser individuales (con diferentes objetivos para cada miembro de la familia) pero siempre deben perseguir un fin global: el bien familiar. Siguiendo estos consejos nos será más fácil llevar una economía ordenada, desahogada y a prueba de gastos imprevistos. Y además, cuando llegue el momento quizá podamos darnos ese capricho por el que llevamos tanto tiempo suspirando.

5 Errores comunes a la hora de elaborar un presupuesto


5 Errores comunes a la hora de elaborar un presupuesto

Hacer un presupuesto es una fase ineludible de la realización de un proyecto en la que decidimos qué gasto vamos a asignar a la consecución de los diversos objetivos. El presupuesto es una herramienta esencial para tener el gasto controlado, sin embargo, tampoco es infalible, sobre todo cuando el presupuesto no ha sido elaborado correctamente. Un  presupuesto bien elaborado debe ser realizado en diferentes fases: primero debemos saber qué proyecto vamos a realizar y cómo lo vamos a realizar. Después asignaremos dinero o activos a determinadas partidas y realizamos un seguimiento presupuestario para saber si se están alcanzando los objetivos. A lo largo de este proceso de elaboración y seguimiento presupuestario es probable que nos veamos en dificultades, sobre todo si caemos en alguno de los siguientes errores:

Planificación inexistente

El primer paso para la elaboración de un presupuesto es realizar una planificación detallada de lo que vamos a necesitar y dónde vamos a destinar nuestro dinero. La ausencia de planificación nos obliga a improvisar y a realizar nuestros planes sobre la marcha, con lo que no podremos tener controlado el gasto ni actuar ante posibles dificultades o cambios en las directrices del proyecto.

Planificación errónea

Es posible que hayamos desarrollado un proyecto o una estrategia y que hayamos elaborado una partido presupuestaria para dicho proyecto. Pero, ¿qué ocurre si el proyecto sobrepasa nuestras posibilidades presupuestarias? Evidentemente, un proyecto de demasiada envergadura en relación al dinero que estamos dispuestos a invertir dificultará mucho más la consecución de nuestros objetivos. Por tanto, ser consecuentes con nuestras posibilidades presupuestarias a la hora de definir nuestra estrategia será fundamental. Por ejemplo, si queremos montar un pequeña tienda online quizá en un principio debamos olvidar operar de forma internacional ya que este tipo de servicio y distribución podría disparar el presupuesto en personal o infraestructuras.

No repartir responsabilidades

Si bien el presupuesto para un proyecto debe ser algo global, las diferentes partidas tienen que estar asignadas a los distintos responsables de área, de manera que exista un control separado de cada una de estas partidas (en cada una de las áreas) y un control global. De esta manera, cada segmento de gasto estará más controlado y será más fácil encontrar fallos o desviaciones presupuestarias.

Excesiva rigidez presupuestaria

Es cierto que el presupuesto debe cerrarse antes de realizar un proyecto. Sin embargo, en ocasiones nos veremos obligados a modificar ciertos aspectos del presupuesto para adecuarnos a los objetivos marcados. Precisamente esta es una de las razones de realizar una planificación previa, detectar posibles necesidades futuras y elaborar un presupuesto lo suficientemente flexible para poder adaptarse a posibles cambios o afrontar nuevas necesidades.

Ausencia de seguimiento

El control de gastos no termina una vez elaborado el presupuesto. Al contrario, este seguimiento debe ser una fase continua en todo el proceso ya que es imprescindible para saber si se está cumpliendo con lo pactado o si existen desviaciones, tanto en lo relacionado con los gastos/ingresos, como con la consecución de los objetivos. Señalar que la elaboración del presupuesto depende de los objetivos y de la operativa de cada empresa (no todas las empresas funcionan del mismo modo), pero evitar errores tan básicos como estos es clave para todas ellas.

¿Qué pasos seguir para elaborar un presupuesto?


¿Qué pasos seguir para elaborar un presupuesto?

Un presupuesto es un documento en el que se reflejan los gastos que va a realizar una determinada empresa para un período de tiempo o un proyecto determinado, así como los ingresos que podrá obtener para cubrir las necesidades de dicho proyecto. Elaborar un presupuesto nos ayuda a saber qué necesitamos para cumplir con nuestros objetivos y a qué partidas debe ser destinado. Al final, el presupuesto sirve no solo para tener controlados los gastos de la empresa, sino también para marcar temporalmente las etapas de un proyecto.

Pasos para la elaboración del presupuesto

Hay que matizar que algunos de estos puntos no se dan solo en el orden cronológico indicado, sino que son constantes durante todo el desarrollo del proyecto. Por ejemplo, las fases de decidir cómo vamos a hacer el proyecto o la de control presupuestario están en proceso continuamente e influyen activamente en los cambios que se produzcan en el proyecto durante todas sus fases.

  1. El primer paso indispensable para la elaboración de un presupuesto es saber qué vamos a hacer. Es decir, debemos definir la misión, los objetivos o la estrategia con los que ponemos en marcha el proyecto. Por ejemplo, una acción de marketing para conseguir clientes.
  2. El siguiente paso tendría que ver con el cómo, es decir, ¿cómo lo vamos a hacer? Aquí vamos a definir todos los planes de operaciones de la empresa para llevar el proyecto a buen puerto. Por ejemplo: somos una empresa de marketing y queremos conseguir clientes: ¿vamos a centrar nuestros esfuerzos humanos y económicos en las redes sociales, vamos a apostar por el posicionamiento en buscadores, o dividiremos nuestra estrategia entre ambas opciones?
  3. Tras saber cómo lo vamos a hacer será necesario saber qué necesitamos para poder poner en marcha la operativa. ¿Qué recursos vamos a necesitar para que nuestro proyecto salga adelante? En este punto ya empezamos a definir mucho más concretamente lo que será el presupuesto definitivo. Siguiendo el ejemplo anterior, ¿contrataremos un redactor para conseguir los clientes que necesitamos, o mejor trabajaremos con un community manager? ¿Dejaremos estas funciones a alguien de la propia empresa o contrataremos a un profesional externo?
  4. Tras saber qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer y qué necesitamos para alcanzar nuestro objetivo, llega el momento de la elaboración del presupuesto en sí. Debemos realizarlo lo más ajustado posible a nuestras necesidades y no olvidar incluir partidas que luego supondrán un desembolso extra. ¿Cuántas acciones de marketing realizaremos al día? ¿En qué consistirá cada una y qué parte del presupuesto le vamos a dedicar? ¿A quién vamos a encargar cada una de estas tareas?
  5. Una vez realizado el presupuesto debemos realizar un seguimiento de éste. En resumen, ¿todo lo que hemos presupuestado es suficiente para terminar el proyecto de forma satisfactoria? ¿Vamos a necesitar realizar modificaciones en el presupuesto para adaptarse a nuevas exigencias del proyecto? Una herramienta de control post-presupuestario es necesaria, tanto para saber si la operativa se está adaptando a los recursos presupuestarios asignados, como para modificar los presupuestos si estos no se adaptan a las necesidades (muchas veces cambiantes) del proyecto.

Los presupuestos son, por tanto, una herramienta de control imprescindible que deben ser tomados como una parte más del proyecto en sí, ya que de su correcta realización depende en gran medida el éxito en la consecución de los objetivos.